Hay dos casas en Lisboa que nunca has conocido. Una está escondida en un callejón de Alfama donde el tranvía hace temblar los cristales. La otra, encaramada en Graça, tiene una terraza con una vista que muerde el Tajo. Tienen menos de tres reseñas cada una. Pero tienen algo más importante: sábanas que huelen a fresco y parecen recién compradas.
No es magia. Es servicio de planchado profesional. Y estos dos nuevos alojamientos locales (AL) eligieron IroningHero incluso antes de recibir a su primer huésped.
