Hace dos semanas, María puso su apartamento en Graça en Airbnb. 290 días disponibles, tres reseñas, un montón de sábanas de lino por planchar y 32 grados a la sombra. La primera huésped llegaba al día siguiente y María, sentada en el suelo del salón con la plancha rota y la frente brillante, hizo lo único sensato: abrió Google y escribió "servicio de planchado Lisboa".
No está sola. En los últimos meses, las búsquedas de "limpieza en seco" se han disparado un 157% por encima de la media en Lisboa, y "planchado" se ha duplic...
